Lo que no se dice sobre el emprendimiento
La mayoría de emprendedores, si no todos, hemos tenido o tenemos estas sombras. Reconocerlas no te debilita, sino que te permite gestionarlas:
- Inseguridad. Ese sentimiento que va y viene en el que nos repetimos que no somos capaces o el miedo a que no salga bien. Todos los emprendedores de éxito se han sentido así alguna vez o varias veces.
- Procrastinación. Ese “mañana lo hago”. Tienes muchas ideas y planes, pero nunca consigues ponerlos en marcha. Vas retrasando objetivos y al final te encuentras en el mismo lugar sin haber avanzado.
- Perfeccionismo. Yo estuve más de un año sin lanzar este blog porque ponía pegas a todo. Hasta que alguien me dijo que era mejor hecho que perfecto. Querer hacerlo genial está bien, el problema es cuando dejas de hacer cosas porque las quieres perfectas. Acepta una idea, ve haciendo y ya perfeccionarás el resto de tu vida 🙂
- La crítica. Cuánto he dejado yo de hacer por este tema. Siempre habrá alguien a quien no le guste lo que haces o lo que compartes. Aléjate del ruido. Sigue haciendo, porque por cada crítica negativa suele haber varias personas a las que ayudas. Y sí, cuando haces algo visible, aparecen los trolls.
Las excusas que debemos revisar al emprender
Por otro lado, hay dos frases que conviene pensar con honestidad. A veces son reales, otras veces nos sirven para no dar el paso.
- «No tengo tiempo». Es la frase del que no quiere emprender, aunque suene duro. Muchas veces sí hay tiempo, pero no prioridad. Mientras alguien dice que no puede, otro está trabajando en su lanzamiento porque ha reducido los cafés, las copas o las distracciones.
- «No tengo dinero». Yo tampoco he tenido mucho, pero he invertido en lo que considero esencial. A veces en vez de irme 10 días de vacaciones me he ido 7 y con el dinero ahorrado he podido invertir en herramientas digitales que me ahorran trabajo o me permiten dar mejor solución a mis clientes. Es cuestión de decidir de dónde recortar.
Una tarea para ordenar tu mente
Al margen de estos básicos, puede que lo que te bloquee sea falta de organización, foco o claridad. Antes de rendirte, revisa tus objetivos.
Te sugiero una tarea:
- Apunta tus objetivos principales en una libreta. Pueden ser varios y de diferentes ámbitos.
- Haz tres columnas y ordénalos de mayor a menor importancia.
- Dentro de cada columna, vuelve a ordenar qué harás primero y qué dejarás para más tarde.
- Ve tachando a medida que consigas cada objetivo.
Cuéntame qué tal te va con este consejo 🙂



